Experimentos con la verdad

Érase una vez un niño que tenía una pesadilla recurrente. En ella, su madre se le escurría de las manos al borde de un precipicio. La tierra se abría, se agrietaba, y él no podía hacer nada para retenerla. Primero, la sujetaba del brazo. Después, de las manos, los dedos. Por último, la nada. Nuestro niño se despertaba después de ...