La silla que quiero

  Es una silla de despacho de piel marrón oscura. Gastada por el uso y el asiento un poco descolorido. Una de las patas cojea, pero poco. Imperceptiblemente. Aún y todo, es una silla bonita. O lo fue. –¿Cómo le dirías a esta silla que te gusta? –me pregunta. –¿Cómo? ¿A la silla? –respondo sorprendida. –¿Qué harías si tuvieras que convencer ...