La puerta abierta

  Mientras leo Farándula, de Marta Sanz, pido un deseo para 2016 –como quien se pide una pizza, un helado de doble bola, limón y chocolate– escribir como ella. Saber utilizar la palabra adecuada, escoger siempre el adjetivo pertinente. Me lo pido. Mientras voy lamentándome –ay, Laura, tendrías que haber aprendido más vocabulario en el cole– la furgoneta ...