November 01, 2020 at 10:05AM

A raíz de un artículo que leí, recordé aquellos versos de Cristina Peri Rossi:

«Líbranos, Señor, /de encontrarnos/ años después,/

con nuestros grandes amores». El poema se llama ‘Oración’ y hace referencia a uno de mis géneros favoritos: el reencuentro, las tan denostadas segundas oportunidades. Y aquí me refiero también a esa serie de la que te enamoras cuando la empiezas a ver por segunda vez (la primera no estabas tú muy centrado), esa amiga a que al principio te cayó fatal o los moniatos, que detestaste durante diez años hasta que los volviste a probar. El amor es también cuestión de timings, de aquello que llamamos «momento adecuado», de decir: «¿sabes qué? Vuelve en un par de años que ahora no me va bien». Como en aquella novela de Bryce Echenique,’ La amigdalitis de Tarzan’, la historia de dos personas que pueden ponerse de acuerdo casi en todo menos para encontrar el momento de estar juntos, y así se les pasa una vida. Su vida.

Estos amores nostálgicos y acróbatas, que uno arrastra a través del tiempo (e incluso de pareja en pareja), son uno de mis géneros literarios y cinematográficos preferidos. Tiene que ver con esa ilusión de que lo importante a veces permanece. De que la vida te lo reserva para tiempo después, para cuando puedes entenderlo. El spoiler es que eso no ocurre, que a veces la vida te lo guarda para cuando es tarde o para cuando lo último que necesitas, como dicen los versos de Peri Rossi es encontrarte con uno de esos grandes amores.

A todas estas, he empezado a escribir el guion de una serie que no tiene título pero sí subtítulo: «Hay historias que solo funcionan veinte años después». La semana pasada, le conté la idea a una mujer y me sorprendí diciendo, al final del pitch, una frase demoledora: «Tendrá final feliz». Y no supe, ni sé ahora, a qué me refería con eso porque nadie, que yo sepa, sabe qué es un final feliz y menos en este tipo de casos.

En fin. Feliz día de Todos Los Santos. Ya sé que este post tendría que ser, en realidad, una historia de terror pero, bien pensado, igual lo es. Para que no lo sea, no os dejéis llevar por el tópico y acordaos de que segundas partes a veces sí fueron buenas.

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