December 29, 2019 at 05:16PM

Años atrás pasé un verano en los Balcanes y terminé, casi por casualidad, en una de las ciudades más feas en las que he estado: Podgorica, capital de Montenegro. Fue ahí, tratando de buscar información sobre aquella extraña ciudad, cuando di con un artículo que hablaba de que existe algo parecido a una liga de ciudades de segunda –o de tercera, o cuarta…–, alejadas del circuito ganador que forman otras urbes como Roma, París, Londres, Praga, Estocolmo, etc., ciudades indudablemente bonitas, o con encanto, o con un interés histórico. O con todo eso junto.

No puedo evitar que me gusten más estas otras ciudades que viven en las antípodas de los folletos turísticos y al margen de las de los sueños y películas. No sabría decir qué es lo que me gusta de ellas. Todo, supongo. Que no son protagonistas, y lo asumen. Que no están para impresionar a nadie, que tienen su propio relato y creen en él, que muchas, como ésta, Tiráspol, la capital de la república fantasma de Transnistria, pertenecen a países que ni siquiera “existen” oficialmente.
Estas ciudades –me refiero, por ejemplo, a Chisináu, Stepanakert, en Nagorno Karabakh, la propia Podgorica– tienen también algo de caso perdido. Y bueno, aquí una fan de los casos perdidos, ciudades incluidas.

Así que eso: hola desde Tiráspol.

#transnistria #viajar #nagornokarabakh #travel #moldova #podgorica #montenegro #ifyouleave #somewheremagazine #tiraspol
Ver en Instagram

Aun no hay comentarios.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *