October 06, 2019 at 09:18PM

Tres cosas voy a decir.
Uno.
¿Qué sentido tiene agotarse en un gimnasio si con solo desabrochar un sujetador con las manos temblorosas se queman 67 calorías? Además, otro dato a tener en cuenta: con los orgasmos femeninos se queman 127 calorías si son reales, y 60 si son fingidos.

Dos.
En Penn Station. Viendo trenes, buscando la vía. Lo peligroso no es ver marchar trenes -todos lo hemos hecho en algún momento-. Lo peligroso, perverso casi, es quedarse en el andén por si de repente vuelven. Como si un río fuera a darse la vuelta, así, de repente. “Al otro lado de la vida, de donde no se vuelve”, que decía Alberto García Alix.

Tres.
El niño, que no aparece en la foto, perdía todo el rato y su padre se reía. “Estoy jugando mal a propósito, dejándote ganar”, ha dicho al final, ya medio lloroso. No me digáis que a veces no dan ganas de decirle eso mismo a la vida, al karma y a todos los demás: que no es más que una técnica para despistar.

Apunte al Uno: 60 calorías equivalen a 200gramos de brócoli o a una naranja mediana. No sé si lo de fingir sale a cuenta.

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