August 17, 2019 at 08:06PM

Ayer acuñamos una nueva expresión: «días de relleno». Días que sirven para llegar a otros, a los días importantes en los que hay que hacer algo señalado. Los días de relleno son días de segundas basados en aquello que comúnmente se conoce como «hacer tiempo». Llevamos en esta ciudad tres días de relleno y llueve y, cuando no llueve, tenemos jet lag o se levanta un viento huracanado o llenamos demasiado los platos en el bufé del desayuno.

También ayer, en un lugar llamado Praia do Forte, donde se avistan ballenas y mi animal favorito en el mundo, tortugas –tartarugas aquí–, se puso a llover de nuevo.

Una mujer llamada Cristina me hizo un masaje en la espalda. Como no tenía mucho tiempo porque había anochecido ya, le dije que con treinta minutos me bastaba. Cuando empezó con el masaje y me di cuenta de la sensibilidad tan increíble que tenía, me arrepentí al instante de no haberle pedido un poquito más de tiempo. De manera que me pasé los treinta minutos del masaje pensando en que se iba a terminar demasiado pronto. Y fue cierto, pero se hubiera terminado igualmente sin pensarlo tanto.

Siempre estamos a vueltas con el tiempo: o nos quejamos por los días de relleno y deseamos que se acaben rápido o no disfrutamos de las cosas porque sabemos que se van a terminar demasiado pronto. Y cuando no tenemos jet lag resulta que ya es de noche y nos dicen «no, señorita, por aquí no que es peligroso», y con tanta queja se nos van los días de relleno, pero también los que no lo son.

#viajar #vacaciones #brasil #salvador #diasderelleno #dias #tiempo #tortugas #tartaruga
Ver en Instagram

Aun no hay comentarios.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *