June 19, 2019 at 10:24PM

Cero. He empezado el día temprano con una revisión médica. No es agradable esto de las mamografías, pero la enfermera y yo nos hemos estado riendo un rato. Yo ahí, de pie, completamente agarrotada, diciéndole, «Esto es una auténtica sandwichera. Pero resulta que ahora soy yo el sándwich»

Uno. Como no tengo pulso, pero ninguno, le he pedido a mi madre si me podía pintar las uñas del pie. Y total, con el día que llevaba, de la risa y del absurdo, hubiera dado lo mismo si me hubiera pintado yo misma los pies con una brocha. No veáis el destrozo que hemos hecho.

Dos. Nos hemos cruzado toda Barcelona para llegar a una clase de yoga y al pasar por Jardinets, un señor, ya mayor, leía un libro: ‘Cómo hacer que te pasen cosas buenas’. Después, claro, pensaba que las cosas buenas pasan en las clases cuando se es disléxica y «la mirada, por favor por debajo de la axila izquierda, la rodilla derecha y la mano con los dedos bien abiertos hacia arriba y si puedes, el cuello y la cara y no te olvides de sonreír»

Tres. Después de la mamografía, mis dedos –que no uñas–, pintados de rojo, el señor y el libro, y la contorsión del yoga, he llegado a casa. Ha llegado ahora. Y he vuelto a este libro. Algunas de mis personas favoritas del mundo son editores o fotógrafos. Algunos suertudos, como la autora de ‘Microgeografías de Madrid’, es las dos cosas.

Cuatro. Vuelvo: Algunas de mis personas favoritas del mundo son editores o fotógrafos, pero mis personas favoritas, sin duda, no importa que hagan, son las que saben mirar. Este libro que he sacado por mi ventana con tanto arte está lleno de los mapas que nos salen al paso cuando caminamos por la ciudad. Lleno de explicaciones: por qué las lágrimas de dolor no son las mismas que las de alegría, por qué explotan las estrellas, o los meteorólogos pronostican más días de lluvia de los que hay. Y es una reivindicación de aquello que dijo Kafka: que la alegría es nuestro deber cotidiano.

Cinco: no soy yo quien os tenga qué decir que libros tenéis que ir a buscar rápidamente. Pero por una vez, lo hago: se llama ‘Microgeografías de Madrid’ y es de Belén Bermejo, editora y fotógrafa. Todo en uno.
Enhorabuena @belenbermejo 💙
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