December 13, 2018 at 02:07PM

Ayer me rompí un dedo del pie haciendo yoga mientras hacía el salto del tigre, que no existe -o sí, aunque no en yoga-, pero así lo bauticé yo. Hoy me he levantado con el dedo amoratado de color berenjena y, con humor, me he puesto a escribir un relato. Como el relato no me salía me he puesto a hacer un editing y como el editing no me salía me he puesto a cocinar. Ayer me pedí una cesta-ecológica-de-kilómetro-cero, así que he googleado “receta de calabaza y zanahoria” y tachán, ha aparecido, como siempre, Karlos Arguiñano. Bien, me he dicho.
Bien, Laura, bien.
Retomo lo que iba diciendo: “y como el editing no me salía me he puesto a cocinar”. Pero cocinar tampoco me ha salido (creo que he puesto un vaso más de agua…ay, Karlos, hijo, fíjate en las cantidades que luego no sale), de manera que me he puesto a recoger la cocina. Se ve que hoy es el día en que nada sale y el sumidero se ha atascado y me he quedado con el estropicio, la crema de agua con grumos de calabaza y la pared salpicada gracias al turmix de los años 70 que heredé de mi madre (gracias, mamá).
Quiero decir: hola a todos. Espero que tengáis un buen jueves y si no salen las cosas mejor ponerse a leer un libro que al menos no se atasca el sumidero.
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