Piscinas vacías – El Retorno

Hace poco encontré entre mis carpetas del colegio, una redacción llamada “¡Me encantan los macarrones gratinados!”. Podría haber sido un poco más carveriana poniendo simplemente “Macarrones gratinados”, pero a mis once años se ve que no dominaba bien el tema de la elipsis. En el borde superior del folio se abrían exclamaciones hechas por la profesora en boli rojo en las que se leía: ¡Caray, Laura, tienes madera de escritora! Añadía, debajo, en rojo también, un asterisco –lo que viene siendo la letra pequeña que nunca leemos– *Pero tienes que mejorar la ortografía y fijarte en los a ver/ haber y los diacríticos!

Porque la niña de la historia decía en un momento dado: “Haber si me salen bien los macarrones”.

Contaba mi madre, que estaba ahí cuando tuvo lugar el rescate del documento prehistórico, que yo había estado días dándole vueltas a aquel comentario diciendo que había decidido que iba a ser escritora. Puedo imaginar la vara que les tuve que dar a abuelos, amigos y vecinos con la retransmisión de la historia en la que obvié, claro, todo el fastidioso asunto de los diacríticos y el haber/a ver, para decir que simplemente me habían dicho que tenía que ser escritora.

Ay, las omisiones: ahí empezaron.

Luego, no sé cómo ni por qué, olvidé aquel elogio. Con los años aprendí a usar bien haber/a ver, pero no volví a pensar en la vieja historia de los macarrones, que terminaba, como no podía ser de otra forma, con una niña que exclamaba: “¡Me encantan los macarrones gratinados!”.

Quizás haya que volver a ese folio cuadriculado para dar con el cuándo, para encontrar el inicio. Pero ayer, cuando me preguntaron cuándo había empezado a escribir, no supe contestar más que unas cuantas obviedades. Nos olvidamos de los comienzos e incluso, a veces, los confundimos con los finales. Y ahora ya no sé cómo, ni dónde, ni por qué, empecé a pensar que la literatura era una buena manera de entender y hablar del mundo, para así darle la forma que a veces le falta en la realidad.

Pero en esas estamos. Por eso, aquí os dejo, de nuevo, este libro que para mí tiene ya tanta historia. Se llama como el anterior, Piscinas vacías, aunque no es el mismo; en él hay muchos relatos nuevos y una gran tarea de edición detrás. Una de esas historias nuevas, la que se titula ‘Puentes’, empieza con una cita del poeta Tomas Tranströmer que dice así: “Lo único que quiero decir/ reluce fuera del alcance/ como la platería/ en la casa de empeños”.

Escribir, al igual que vivir, es tratar de dar con lo que reluce fuera del alcance, lo que sabemos que está ahí sin llegar a verlo del todo. En ese mismo relato –siento esto de autocitarme–, hablo sobre este tema de los inicios y finales. No hay en la vida nada parecido a ellos, solo son convenciones, subjetividades. Maneras de contar una historia. Es decir: no existen. Por tanto, no sé si este libro, Piscinas vacías, es un principio o un final. Solo sé que está ahí y lo está, en gran parte, gracias a todos vosotros. Han pasado unos cuantos años desde los macarrones gratinados, y aquí sigo, mandándole señales a Tranströmer allá donde se encuentre para preguntarle si él lo vio, si logró vislumbrar por fin aquello que relucía fuera del alcance en la casa de empeños.

Pero sí, MUCHAS GRACIAS.

 

 

16 Comentarios
  • hoeman
    octubre 7, 2016

    enhorabuena, que no se te suba la fama a la cabeza. supongo que estarás preparada para las críticas… las buenas y las malas.

    • Laura Ferrero
      octubre 12, 2016

      Muchas gracias. Y sí. Espero que haya más buenas que malas, pero qué remedio:-)

  • Gabriel Aúz
    octubre 8, 2016

    Parece que al fin voy a poder leerte más allá de lo que la red me permite y eso es algo que llevaba ya algo de tiempo aguardando, desde que te descubrí en la red y empecé a leer este blog. Espero poder hacerme con tu libro en breve, con la seguridad de que no va a frustrar mis expectativas.

    Creo que aquella niña que escribía sobre macarrones gratinados estaría orgullosa de esta mujer que escribe sobre piscinas vacías.

    Un abrazo y mucha suerte.

    Gabriel

    • Laura Ferrero
      octubre 12, 2016

      Muchas gracias por tu apoyo, ya ves, seguro que la niña de los macarrones estaría contenta :-) Un abrazo!

  • Mar
    octubre 10, 2016

    ¿Sabes que te voy a poner de lectura obligatoria para mis alumnos de Bachillerato? Así no todo será leer a los clásicos, que luego me dicen que no les pongo nada de autores actuales. La Celestina, unas cuantas Novelas ejemplares… y tú. En ese orden. Te sigo desde hace tiempo a través de esta página (además, somos de la misma edad y todas mis amigas y yo nos sentimos muy identificadas con muchos de tus textos). Me alegro de que hayas dado “el salto”. Suerte :)

    • Laura Ferrero
      octubre 12, 2016

      ¿Enserio? Qué ilusión –y qué responsabilidad– esto de estar en las lecturas obligatorias. Mil gracias por la confianza y por leerme, que estos escritos de aquí os sirvan de algo me hace muy feliz. Un beso!

  • Soldadito Marinero
    octubre 11, 2016

    Enhorabuena! Esos inicios me han recordado a alguna redacción de hace también unos cuantos años, e igualmente marcada en rojo, que quizá anticipaba una especie de vocación. O necesidad.
    Un saludo!

    • Laura Ferrero
      octubre 12, 2016

      Muchas gracias, pues hay que seguir con las vocaciones, eh! Besos

  • Marta Pascual
    octubre 13, 2016

    Hola Laura!

    Estoy segura de que si te digo que soy la chica que estaba viviendo en el Chad te acuerdas de mí :)

    Ya estoy de vuelta, aunque sigo con algunos viajes y he cambiado Madrid por Barcelona para el aterrizaje.

    Solo quería decirte dos cosas, la primera es que me muero de ganas de leerte más allá de un post. Tus reflexiones transmiten- parezco un jurado de La Voz, pero es verdad- y me encanta el rastro que dejan de una reflexión que te hace pensar,un par de autores a los que descubrir, alguna canción y un rastro de realidad.

    La segunda es que voy a recomendar tu libro para mi Grupo de lectura (de andar por casa..mis suegros, remix de amigos del cole y la universidad, un par de jubilados maravillosos) y me encantaría que cuadrásemos un finde que estés en Madrid para invitarte a un Cacaolat y que nos cuentes cómo es eso de escribir. Si a tí te apetece claro!

    un abrazo enorme y enhorabuena!

    Marta

    • Laura Ferrero
      octubre 14, 2016

      Marta!Claro que me acuerdo de ti, no conozco a tanta gente que haya estado en el Chad:-) No sabes la ilusión que me hace lo que dices y sobre todo lo del club de lectura con cacaolat incluido. Y así nos conocemos. Pues mira, si me escribes un email a losnombresdelascosas@gmail.com, así ya tengo tu correo y nos escribimos por ahí y vemos fines de semana que nos encajen. Qué bien! Muchas gracias!

  • Francisco Martín Moreno
    diciembre 4, 2016

    Enhorabuena. Encontré este libro por casualidad, soy un ratón de librerías, entre en una con el firme compromiso de no comprar nada, y finalmente salí con él entre las manos. Había leído dos cuentos que me habían emocionado tanto que no pude resistirme.
    Desde entonces lo recomiendo a todo el mundo. Leo alguno de los cuentos en reuniones de amigos; “La tostadora”, es mi preferido. Y aspiro algún día a poder escribir algo así. Mientras tanto, me conformo con releerlo una y otra vez.

    • Laura Ferrero
      enero 7, 2017

      Qué majo, Francisco. Muchas gracias por tus palabras y por recomendar el libro :-) El de la Tostadora es muy gráfico, ¿verdad? Pues a ver si un día te animas tú también y empiezas a escribir! Un abrazo!

  • Lorelai
    diciembre 12, 2016

    Pues aquí otra fan que acaba de descubrir por casualidad que aquella chica tan maja con la que compartió un verano (y un millón de experiencias) en Etiopía es ahora toda una escritora. Deseando hacerme con tu libro!

    Y, quizá algún día, tomar un café y ponernos al día 11 años después.

    Un besote!

    • Laura Ferrero
      diciembre 20, 2016

      Lorena! No puedo creer que seas tú :-) Qué ilusión me ha hecho tu mensaje y qué ganas de tomarnos ese café y ponernos al día después de tantísimos años. Un beso!

  • Cristina
    enero 4, 2017

    Les he pedido a los Reyes el libro de la niña de los macarrones… a ver si se portan y te puedo leer más allá de esta tableta, que ya tengo ganas de ver tus universos escritos en papel. Un abrazo!

    • Laura Ferrero
      enero 7, 2017

      Ay, qué ilusión Cristina! Pues espero que se hayan portado bien los reyes y que te guste el libro :-) Un abrazo grande!

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