Mujeres al borde de un ataque de nervios

“Lo siento señorito, pero yo soy testiga de Jehová y mi religión me prohíbe mentir. Yo sólo puedo decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. ¡Ya me gustaría a mi mentir, pero eso es lo malo de las testigas que no podemos!”

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