Londres

La odié nada más pisarla, pero la segunda semana ya estaba completamente enamorada de la ciudad. Hace mal tiempo, lo sé. Pero podéis buscarme en Hampstead Heath, o en dos de mis rincones favoritos, en el Carpenter’s arms tomándome un vino y patatas fritas o en el Yauatcha acabando con mis ahorros.

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