Encontrar “la voz”

 

Te dice un editor que no encuentras tu voz, que ay, esos relatos eran mejores que estos que le acabas de mandar porque uf, aquí ya has perdido un poco la voz.

Contestas: ¿En qué párrafo se ve la pérdida? ¿Es cuestión de palabras, de poner demasiados puntos o demasiado pocos? Quizás, sin fijarte le has dado a la tecla de salto de página y se ha perdido. Quizás te has pasado con la cita depresiva de Tranströmer del principio del texto.

La voz, sí, sí. Estás perdiendo la voz.

Señores, explíquenme por favor qué es esto de la voz y cuándo viene y cuándo se va.

Porque es tan fácil hablar de ella… ¿verdad? Se menciona continuamente a escritores que tienen “una voz” y con ello se entiende que poseen una manera muy particular de contar las cosas. Eso es un halago. Más tarde, la voz puede debilitarse, o incluso se ausenta de algunos textos. Ya no eres tú, fulanito. Te has dejado influenciar.

Mi madre, cuando lee cosas mías no dice nada de la voz, solamente apunta con las gafas en la punta de la nariz:

Esto es muy tú. He tenido que leerlo dos veces para entenderlo.

La voz es aquello que todo el mundo reconoce menos tú. Tu editor. Tus amigos. Los que te leen. Tienes que volver a encontrar la voz, te aconsejan. Sonríes porque dicho así tendría que ser fácil. Pero no lo es.

Pierdes la voz como ocurre con las llaves o los mecheros. Como si hubiera desaparecido en un bar de bote en bote o en el fondo oscuro y tenebroso de un bolso a lo Mary Poppins.

La voz, supongo, aparece de puntitas cuando te quejas al teléfono de que no la encuentras, como yo ahora, en este bar de Bilbao, mientras miro de reojo a este chico guapo en la mesa de al lado y se me ocurren mil cosas que escribir sobre él y su pelo medio pelirrojo, sobre todo cuando me fijo en la alianza que brilla en su mano izquierda. Que no se si lo sabéis pero la alianza va en la mano izquierda porque conecta más directamente con el corazón.

La voz a veces vuelve justo cuando la necesitas.

1 Comment
  • Soldadito Marinero
    junio 5, 2016

    Todos los que escribimos estamos en una búsqueda continua de la voz. El autor que descubrí en tu blog, Ribeyro, es uno delos referentes en cuanto a lo que dejó escrito sobre la búsqueda de ese instado inspirador que te reconcilie con tu “yo” escritor. Un saludo!

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