Quiéreme mucho

Memories

 

Si algún día escribo mis memorias, cosa que dudo, me gustaría que sonaran un poco a la canción ‘My Way’ de Frank Sinatra. Que fuera algo así como: “ya sé que a veces la pifié, pero al menos lo hice a mi manera”. Escucho a menudo esa canción, sobre todo en Navidad cuando me deprimo en los pasillos del Corte Inglés, y me digo que cuando uno se enfrenta a “the final curtain” –ay, qué expresión, cuánto drama…– lo importante debería ser sentirse orgulloso al mirar atrás. No sé si Frank Sinatra escribió un libro de memorias. Si lo hubiera hecho deberían haberse llamado ‘My Way’.

Hay títulos magníficos para unas memorias, títulos que ya resumen el carácter de una vida en unas pocas palabras. Algunos ejemplos son el Things I did and things I think I did, del director de cine Jean Negulesco. O sea: Las cosas que hice y las cosas que creo que hice. Bien jugado, Jean: una buena manera de introducir el factor de la duda ya en el título. Después, pienso en las del actor Charles Grodin It would be so nice If you weren’t here, que viene a ser algo parecido a ‘Sería fantástico si no estuvieras aquí’. Un título que deja la puerta bastante abierta a las interpretaciones. Y para los que quieran reírse, aquí van dos títulos, el primero, mi favorito. ¿Que cómo se llaman las memorias de David Hasselhoff? Adivinad: Don’t Hassel the Hoff. Por último, un auténtico tesoro: las de Chelsea Handler, que se titulan Are you there, Vodka? It’s me, Chelsea. Parece que entre la actriz y el vodka existió una sólida relación, o al menos así lo intuimos en el título.

Bromas aparte y siguiendo con la hipótesis de que yo escribiera mis memorias, estoy segura de que no sonarían al ‘My Way’ de Sinatra. Teniendo en cuenta la facilidad pasmosa con la que tiendo a la autocrítica facilona me identificaría más con escritores como Gary Shteyngart, del que acabo de leerme sus memorias que tienen un título tan ma-ra-vi-llo-so como Pequeño fracaso. Aquí el booktrailer para los que os queráis reír.

No hay, en mi opinión, un título mejor (después, claro está, del mejor de los títulos: La tentación del fracaso, de Julio Ramón Ribeyro) para unas memorias.

Gary Shteyngart también se sintió ligeramente tentado por el fracaso. Empezó pronto a escribir, con tan solo cinco años. Su abuela lo sobornó a base de tacos de queso (por cada página un taquito, por cada capítulo un sándwich de queso y mantequilla) y Gary –que por esos tiempos se llamaba Igor–, un mocoso enclenque de cinco años, se lanzó a la aventura de escribir y convirtió a Lenin en el protagonista de su primera historia. Claro que eran los años 70, vivía en la ya extinguida URSS, etc. Desde entontes ya nunca dejó de escribir. ¿Las razones? Bueno, no era un niño particularmente feliz. Con aquel libro de aventuras con Lenin, el pequeño Igor buscaba un poco de amor, como todos, quería decir algo así como “abuela, por favor, quiéreme”. Desde entonces aquel fue un mensaje habitual que le fue enviando a ella y más tarde lo haría a todos sus lectores alrededor del mundo. Quiéreme. Queredme mucho. Que creo que es un buen resumen de lo que tratan de transmitir cualquier tipo de memorias (y de libros, incluso).

Me gustan los libros de memorias que incorporan el término fracaso en el título, lo he pensado estos días. Es toda una declaración de intenciones. Shteyngart no solo se ríe de él mismo –y nos hace reír a nosotros– sino que manifiesta abiertamente lo que ya sabíamos pero es necesario recordar: que perder es más necesario que ganar. Supongo que la literatura y la vida tienen más que ver con las derrota que con los triunfos. Con lo que nos falta que con lo que tenemos. Y Shteyngart está claro que domina el arte de la pérdida.

Creo que fue el tenista Stanislas Wawrinka el que se tatuó en el brazo la ya mítica frase de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Sigue intentándolo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.  No creo que haga falta tatuarse nada pero no estaría mal acordase de todas estas cosas cuando se hace un balance de la propia vida.

Resumiendo: asumamos que las cosas nos salen mal a menudo. Incluso mucho más a menudo de lo que querríamos –Instagram o Facebook no son un barómetro de la felicidad, ahí todos sonreímos–. Por eso creo que si algún día escribo mis memorias voy a incluir la palabra fracaso en el mismo título. En el fondo es un guiño a los lectores, algo así como “no me lo digan ustedes que ya me lo digo yo”. O mejor, directamente pondré algo así como: “Lo intenté: queredme mucho”, ¿no es eso lo que todas las memorias tratan de transmitir a los lectores?

 

9 Comentarios
  • B
    octubre 15, 2015

    El mejor título de un libro de memorias es el que escribio D.T. Max sobre la vida de Foster Wallace: Todas las historias de amor son historias de fantasmas. Que este libro no fuera autobiográfico no es importante.

    Un beso enorme, Laura.

    • Laura Ferrero
      octubre 15, 2015

      ¡No lo conocía, Blanca! Y sí: le cedo el puesto de La tentación del fracaso :-) Un beso para ti también!

      • Natalia
        octubre 16, 2015

        Ya puestos casi me gusta más el título del libro de Lipsky sobre Wallace “Although of course you end up becoming yourself”.

        • Laura Ferrero
          octubre 20, 2015

          Pues no conocía ese libro pero, desde luego, con ese título tendré que leerlo. ¡Gracias!

  • Patricia
    octubre 15, 2015

    Mientras te leía he caído en la tentación de ponerme de fondo “My way”… Y no ha podido darle un toque más bonito.

    Bonito mensaje, el de que en la vida hay que perder para aprender, perder para crecer, y sobre todo, perder para vivir.

    ¡Un saludo!
    Patri.

    • Laura Ferrero
      octubre 20, 2015

      My way siempre le da un toque bonito a todo:-) Un beso y gracias!

  • Toño
    octubre 15, 2015

    Me estoy acordando los relatos autobiográficos de Bernhard (El origen, El sótano, etc.) cuando, al emplearse como mozo de una tienda de comestibles, decide ‘fracasar’ a ojos de su burguesa familia.
    Esto también me ha gustado: “Instagram o Facebook no son un barómetro de la felicidad, ahí todos sonreímos” :)

    • Laura Ferrero
      octubre 20, 2015

      Lo de Instagram y Facebook es una pasada. Deberíamos colgar fotos en los días malos. Tipo “Aquí, en casa sin plan y aburrido”…je. Un beso Toño!

  • Yaki
    octubre 18, 2015

    No sé la edad que tienes, pero escribes sobre la posibilidad de escribir tus memorias como una persona con mucho tiempo por delante.
    Cuando era joven buscaba mi estilo, ahora que soy mayor creo que todos estamos “condenados” a hacer las cosas a nuestra manera.
    A mi me encanta la letra y la música de “my way” y la voz de Frank Sinatra, también.

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