Los paraísos perdidos

…Vine i et diré

com n’és d’inútil

voler véncer el temps…

(Montserrat Abelló)

La semana pasada encontré un diario de cuando tenía diecisiete años. Más allá de las tonterías propias de la eterna adolescente que aún sigo siendo, encontré, en una de las solapas, una frase en un recuadro que decía: “Los verdaderos paraísos son los paraísos perdidos”. Entonces me recordé a mi misma, hace más de diez años, anotando aquella frase que me perseguiría durante tanto tiempo. No supe que era de Proust hasta mucho más tarde. Por eso, la semana pasada, me hizo mucha gracia ver que la cita de mi querido Proust aparece apretujada para siempre junto a párrafos cursilones de canciones de Brian Adams o incluso de Maná. Caprichos del destino: pobre Proust, si levantara la cabeza…

Pero no quería hablar de Proust. De hecho no podría hacerlo. Confieso, un poco avergonzada tal vez, que nunca pasé del primer tomo de En busca del tiempo perdido. Me aburre. Lo siento. Pero le tengo cariño a Proust, el mismo cariño que destinamos a las todo aquello que aún no hemos sabido descifrar.

Escribí mucho acerca de la frase de Proust. El pasado: un paraíso perdido. Las infancias felices, la memoria selectiva, las veces que nos contamos una historia para poder sobrevivir y para poder poner nombres a los sinsentidos, a todo aquello que está fuera del guión. “We tell ourselves stories in order to live”, decía Joan Didion. Eso, me doy cuenta, nos pasa a todos.

Siempre hay un tiempo en el que pertenecemos al futuro. Es extraño como un día uno se da cuenta de que empieza a pertenecer al ayer y es ahí cuando tiene que contarse una historia coherente para poder sobrevivir.

 

1 Comment
  • kenne
    octubre 8, 2012

    Excelente, cautiva. “Las veces que nos contamos una historia para poder sobrevivir” Esa es una verdad muy cierta.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Nueve + 10 =