Los nombres de las cosas

 

“Esas frases son nuestro latín, el vocabulario de nuestros días pasados, son como jeroglífico de los egipcios y los asiriobabilionios: el testimonio de un núcleo vital que ya no existe, pero que sobrevive en sus textos, salvados de la furia de las aguas, de la corrosión del tiempo” (Natalia Ginzburg, Léxico familiar)

 

Desde que era niña, le he dado importancia a los nombres que damos a las cosas. Nuestro lenguaje, el que creamos nosotros y para nosotros, constituye, como dice Natalia Ginzburg, un núcleo vital que sobrevive a los días. En Léxico familiar la escritora italiana cuenta la historia de su familia a través de las palabras y expresiones que caracterizan las distintas épocas por las que han pasado cada uno de ellos. Los motes, los diminutivos, las frases cómplices que solo utilizamos con unas personas determinadas, todo eso, como la magdalena de Proust, tiene la capacidad de devolvernos tiempo atrás. ¿Sobreviven las palabras al cambio de contexto? No lo creo. O al menos, funcionan de manera parecida a como lo haría un catalizador, como esa fotografía polvorienta que nos encontramos un día en un cajón y nos recuerda de repente a aquel chico con el que compartimos un café pero del que apenas recordamos el apellido. Eso es lo que ocurre con los nombres de las cosas: caducan.

Siempre quise saber si Jean-Paul Sartre, por quien nunca he tenido la menor estima, estaba pensando en algo parecido cuando título a sus memorias Las palabras y las cosas. Buen título, me digo. Al final, todo lo que nos ocurre en la vida gira en torno a estos dos círculos que en pocas ocasiones son concéntricos: el mundo de las palabras y el de las cosas.

Estudié filosofía y periodismo. Me contaron mucho acerca de las palabras, tal vez demasiado. Sólo que a veces me pregunto por qué están tan alejadas las palabras de las cosas y por qué desde hace tantos años nos empeñamos en poner los nombres erróneos a  las cosas. Lo dijo Oteiza, creo, “te he buscado entre los nombres equivocados de las cosas”. Ahí lo dejo.

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